Cuando le recortan su límite de crédito

El crédito puede ser una útil herramienta financiera. Una mayoría abrumadora de estadounidenses (el 78% o 91,1 millones de hogares) tiene tarjetas de crédito y el consumidor promedio cuenta con 5 tarjetas de crédito que usa como protección financiera. Las tarjetas de crédito pueden ser una fuente útil de financiación cuando necesita pagar cuentas de emergencia o únicas, como reparaciones del automóvil, gastos médicos inesperados, costes relacionados con la escuela, etc., como también para satisfacer necesidades diarias, como comestibles, ropa, combustible, franqueo postal y otros. 

Antes de la recesión financiera mundial, las instituciones financieras eran excesivamente generosas cuando extendían crédito a los consumidores... quizás demasiado. Según Cardratings.com, desde 1996 hasta 2005, la cantidad total de tarjetas de crédito bancarias emitidas aumentó un 46%.  Con frecuencia, las empresas de tarjetas de crédito permitían a los titulares de las tarjetas pedir prestado un cantidad significativa de dinero en comparación con su ingreso anual. Ellos podían acumular saldos muy elevados (a menudo a tasas de interés muy altas) y hasta hacer pagos atrasados u omitirlos sin perder los privilegios en el cobro.   

En el mundo financiero, han cambiado muchas cosas desde la crisis crediticia de 2007 y 2008, incluso las empresas de tarjetas de crédito han cambiado su forma de hacer negocios. Han ajustado sus estándares, lo cual significa que:

  • no se envían más mensajes de correo masivo en casi la misma cantidad que las solicitudes "preaprobadas” recibidas de tarjetas de crédito a los hogares de todo el país;
  • se solicita a la gente que presente una constancia de ingresos o bienes antes de aprobar su solicitud de tarjeta de crédito;
  • se aprueban límites de crédito más bajos y tasas de interés más elevadas que en el pasado para los nuevos solicitantes de tarjetas de crédito;
  • al aumentar la tasa de interés, se cobra a los titulares de tarjetas el préstamo de dinero y el saldo pendiente;
  • se establecen o se aumentan las tarifas (por ejemplo, tarifas anuales);
  • aumenta el monto de las multas (por ejemplo, cargos por mora); y
  • se reducen los límites de crédito de los titulares de tarjetas: la cantidad de dinero que dichos titulares pueden pedir prestado o debitar.
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